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Domingo 24 de abril de 2011

El Papa condena el odio y la violencia en Misa de Resurrección

"En el cielo todo es paz y alegría. Pero en la Tierra por desgracia no es así", dijo Benedicto XVI ante decenas de miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

DPA

Bajo un cielo cubierto, el papa Benedicto XVI celebró hoy la Misa de Resurrección en el Vaticano, que marca el punto culminante de la Pascua católica, con un llamamiento a acabar con el odio y la violencia y a recibir a los que huyen de estos males.

"En el cielo todo es paz y alegría. Pero en la Tierra por desgracia no es así", dijo Benedicto XVI ante decenas de miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, festivamente decorada con flores procedentes de Holanda.

El júbilo por la resurrección de Cristo se opone "al sufrimiento, el hambre, la enfermedad, la guerra y la violencia", añadió. El mensaje de Cristo debe llegar sobre todo a aquellos que están afectados por el sufrimiento.

El Papa pidió el fin de la violencia de las armas en la guerra civil libia. "Ojalá en Libia la diplomacia y el diálogo ocupen el lugar de las armas", reclamó.

Con respecto a Cercano Oriente, pidió que el mensaje pascual de paz y dignidad ayude a superar "la oscuridad de la división, del odio y la violencia".

A su vez, exigió que en Costa de Marfil se inicie "un camino de reconciliación y entrega".

En su mensaje recordó especialmente a las víctimas del terremoto, el tsunami y la crisis nuclear en Japón, para las que pidió que "encuentren consuelo y eperanza".

Como punto culminante de la misa, transmitida en directo en numerosos países, el religioso pronunció la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) en 65 idiomas.

A continuación se trasladó a su residencia de descanso Castel Gandolfo, en el sur de Roma, para recuperarse de los esfuerzos de estos días y preparar la beatificación de su antecesor, Juan Pablo II, el próximo 1 de mayo.

En la víspera el Papa presidió la Vigilia Pascual, durante la cual se encendió el cirio pascual y se lo llevó dentro de la catedral de San Pedro. La vela simboliza la resurrección de Jesús de entre los muertos, el motivo de celebración para los cristianos en Pascua.